El autor:

Me presento:
me llamo Francesco Cugini, nací en Bérgamo, Italia, en 1981 y siempre he cultivado una profunda pasión por la escritura y la lectura. Desde niño, he encontrado en los libros un refugio, un mundo paralelo en el que poder vivir mil vidas diferentes, explorar tierras lejanas y dejarme inspirar por personajes inolvidables. Esta pasión, que ha madurado con el tiempo, me ha llevado a convertirme en autor independiente en el sector de la autoedición, una elección que me permite expresar libremente mi creatividad y compartir mis historias con los lectores sin limitaciones.
Mis novelas favoritas pertenecen al género de la aventura, con una predilección especial por las ambientadas en África, un continente que considero casi mi segundo hogar. Lo amo no solo por su extraordinaria riqueza cultural y sus impresionantes paisajes, sino también porque tuve la oportunidad de conocerlo y vivirlo en su autenticidad durante los diferentes años que pasé como voluntario con los misioneros monfortianos de Malawi.
También me apasionan la ciencia ficción y las novelas de viajes, géneros que me permiten explorar las infinitas posibilidades de la imaginación e investigar la relación entre el hombre, el destino y lo desconocido.
Soy un lector apasionado de los escritos de Wilbur Smith, Clive Cussler y Christian Jacq, autores que han influido profundamente en mi forma de narrar, gracias a su capacidad para fusionar acción, aventura y rigor histórico. No puedo dejar de mencionar, además, a los grandes maestros de la literatura clásica como Jack London, Robert Louis Stevenson, Mark Twain y Julio Verne, cuyas obras han contribuido a formar mi visión romántica y aventurera del mundo.
Todas mis novelas nacen de una mezcla de imaginación desenfrenada, investigación minuciosa y, a menudo, experiencias personales vividas en primera persona. Creo que la verosimilitud es la clave para que una historia sea apasionante, por lo que dedico mucho tiempo a documentarme y estudiar los entornos, las culturas y las lenguas que pretendo describir.
Para escribir Sol Dorado: El tesoro de las profundidades, por ejemplo, realicé una investigación exhaustiva en algunos institutos locales de turismo cubano, recopilando información detallada para que el escenario caribeño resultara auténtico. Además, mi experiencia como buceador me permitió describir con realismo las atmósferas y sensaciones del mundo submarino, ofreciendo al lector una experiencia inmersiva y creíble.
En la novela Cacciatori di destini (Cazadores de destinos), en cambio, quise ir más allá, integrando en el texto algunas palabras y fragmentos en lengua atabascana, hablada por la tribu de los tutchone del norte, un pueblo nativo perteneciente a las Primeras Naciones de Canadá y América del Norte. Esta elección lingüística no es casual, sino que nace del deseo de rendir homenaje a su cultura, a sus leyendas y al profundo vínculo espiritual que estos pueblos mantienen con la tierra y con los espíritus de la naturaleza.
Para mí, escribir no es solo un acto creativo: es un viaje de descubrimiento, una forma de comprender mejor mi propio yo y el mundo que me rodea. Cada historia que cuento representa una nueva aventura, un reto y, sobre todo, un puente entre la realidad y la imaginación. A través de mis novelas, espero transmitir al lector la misma curiosidad, el mismo asombro y el mismo deseo de explorar que siempre han animado mi vida.












